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Cuando el regionalismo es el refugio de los incompetentes

Domingo, 12 de julio de 2026 a las 05:00

El reciente grito al cielo de la Brigada Parlamentaria de Cochabamba y del alcalde Manfred Reyes Villa por la designación del cruceño Zvonko Matkovic como presidente del Directorio de la estatal ENDE Valle Hermoso es, además de patético, un despliegue de cinismo político que merece ser expuesto. Con el desgastado libreto de la “defensa del profesional cochabambino”, nuestras autoridades locales intentan disfrazar de dignidad regional lo que no es más que un berrinche por la pérdida de control de un botín institucional.

Vayamos por partes. ¿Desde cuándo las empresas estratégicas del Estado tienen una partida de nacimiento exclusiva para sus directivos? ENDE Valle Hermoso se financia con recursos de todos los bolivianos y su única prioridad debería ser la eficiencia energética, no el lugar donde su presidente de directorio renovó la cédula de identidad. Matkovic, guste o no a sus detractores ideológicos, no asume un rol operativo diario; asume un cargo de fiscalización en un directorio donde se necesita peso político para auditar los años de descalabro institucional previos.

Pero lo verdaderamente escandaloso de esta comedia “regionalista” es el silencio cómplice y selectivo. Resulta llamativo que la Brigada Parlamentaria de mayoría masista y el alcalde Reyes Villa muevan cielo y tierra mandando cartas al presidente Rodrigo Paz para impugnar a Matkovic, pero no hayan dicho una sola palabra ni hayan marchado por la designación en la presidencia ejecutiva de la casa matriz de ENDE Corporación de profesionales improvisados o fichas sin la más mínima experiencia en el complejísimo sector eléctrico.

Ahí radica la trampa del falso chauvinismo cochabambino. Cuando el gobierno central designa a un “muchacho” sin trayectoria a la cabeza de la corporación energética más grande del país, la Brigada calla porque esa designación responde al cuoteo pacífico o no afecta sus intereses territoriales inmediatos. Pero cuando tocan la filial local con un nombre que les estorba en su foto electoral, entonces el orgullo valluno se les activa magnéticamente.

El regionalismo malentendido es el refugio favorito de la vieja política para ocultar su falta de gestión y su desesperación por las cuotas de poder. Manfred Reyes Villa —quien, por cierto, nació en La Paz y construyó su imperio político bajo el cobijo de Cochabamba demostrando que el talento no tiene fronteras provinciales— sabe perfectamente que este veto no es técnico, sino estético para su electorado. Al MAS la jugada le viene de perlas para desquitar su viejo resentimiento contra los liderazgos de Santa Cruz.

A los ciudadanos de a pie de Cochabamba no nos interesa el acento de quien firme las actas de directorio de ENDE Valle Hermoso; nos interesa que la luz no suba de precio, que las plantas termoeléctricas funcionen y que la crisis energética no termine de quebrar las industrias locales. Basta de usar a los profesionales cochabambinos como carne de cañón para defender privilegios políticos. Si van a exigir meritocracia, exíjanla arriba, abajo y en todas partes; de lo contrario, asuman que su supuesta “venganza regionalista” es solo el miedo a perder la mamadera.

(*) Carlos Ibañez Meier es Ph.D en Economía

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