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Educación: la clave para que todos vivan bien

Viernes, 26 de junio de 2026 a las 05:00

La experiencia de los países que lograron desarrollarse en el siglo XX nos enseña que las condiciones básicas indispensables para lograr un crecimiento sostenible es lograr consensos en que el desarrollo se basará en reglas básicas como el derecho de propiedad y la competencia, y contar con un Estado meritocrático que las haga cumplir. Y que, a la vez que conseguir estas condiciones básicas, la clave para superar aceleradamente el atraso y que todos vivan bien es la educación.

En 1950 el ingreso por habitante de Corea era sólo el 33% del de Bolivia, pero desde 1961, ya República, empezó a crecer aceleradamente orientando su economía a adquirir tecnología (comprando patentes) y luego desarrollarla, para lo cual fue decisivo el Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología, encargado de promover en las universidades la investigación científica, y diseminar y promover el conocimiento técnico en las empresas.

Gracias a la ejecución de planes quinquenales con ese objetivo, 21 años después (en 1981) su ingreso por habitante se había cuadruplicado (aumentó 4,13 veces). Y entre 1981 y 1996, se triplicó (aumentó 3,16 veces). Y continuó con esa política hasta ubicarse en 2022 en el puesto número 30 a nivel mundial en términos de ingreso por habitante (Maddison Data 2023).

Y China, cuyo ingreso por habitante en 1950 representaba sólo el 27% del de Bolivia, a pesar de ser un gran país unificado nacionalmente, después de atravesar por graves crisis económicas, en 1978 sus dirigentes se dieron cuenta de que, para llegar al socialismo era necesario un previo desarrollo de “las fuerzas productivas” con incentivos capitalistas y que “la clave para alcanzar la modernidad es el desarrollo de la ciencia y la tecnología” (Deng Xiaoping, citado por Hobsbawm E. 1994).

También en este caso la educación y la diseminación del conocimiento técnico en las empresas fueron claves. Actualmente en China se encuentran dos de los cinco mayores conglomerados del mundo de ciencia y tecnología: en Hong Kong y en Beijing (World Intellectual Property Organization 2021); el país ya ocupa el puesto 14 en innovación y es, de lejos, aquel de donde provienen más solicitudes de patentes de propiedad intelectual: el 58% del total mundial (WB 2021).

¿Y cómo estamos en Bolivia? - Como es sabido, gracias a los resultados de la inversión en exploración de yacimientos de gas realizadas por empresas privadas y al alza de precios de las materias primas generado por el crecimiento de China, el gobierno del MAS pudo disponer de ingresos excepcionalmente altos.

En términos cuantitativos no estamos mal: en 2023 ocupábamos el número 7 en gasto público por habitante entre los 13 países de América Latina (CEPAL 2026).  ¿Cómo estamos en términos cualitativos? ¿Se gasta bien?

En la Constitución de 2009 se estableció que la educación debe ser “intracultural, intercultural y plurilingüe” y, entre otras condiciones, “liberadora y revolucionaria”; que deberá fortalecer “la conciencia social crítica” y “contribuir a la identidad y desarrollo cultural de los miembros de cada nación o pueblo indígena”. Y que la formación de todos los docentes para la educación regular “será única, fiscal, gratuita…” (Bolivia 2019).

Y en 2010 se aprobó la Ley Avelino Siñani – Elizardo Pérez, donde se establece que la educación debe ser “descolonizadora, liberadora, revolucionaria, anti-imperialista” y la educación superior “desarrollar investigación, ciencia, tecnología e innovación [...] articulando los conocimientos y saberes de los pueblos y naciones indígena originario campesinos con los universales”. Y el monopolio del Estado para la formación de personal docente preuniversitario, garantizando el empleo a todos los graduados en ellas y su posterior inamovilidad (Bolivia 2010, Ley 070).

En síntesis, el actual enfoque de la educación en Bolivia no es científico sino ideológico. Y para que la educación permita superar definitivamente nuestro permanente atraso -mientras otros países antes con ingresos inferiores a los nuestros progresan aceleradamente- es indispensable orientarla primordialmente al conocimiento científico y tecnológico, y terminar con el monopolio estatal.

Descentralizar la educación pública hasta nivel de establecimiento y exponerla a la competencia subsidiando el acceso a privados, incluidas universidades y formación de docentes, hará que todos los establecimientos se superen continuamente y progresemos en educación e investigación, condición básica para el crecimiento acelerado y sostenido.

(*) Iván Finot es economista, especializado en Desarrollo y Descentralización

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