Edición Impresa

Alianzas público-privadas en la facilitación del comercio

Antonio Rocha 7/4/2021 05:00

Escucha esta nota aquí

En las actuales etapas críticas de la pandemia y más aún en la esperada post pandemia, los gobiernos deben aunar sus mejores esfuerzos en comunión con todos los sectores sociales y empresariales para resolver los mayores problemas que nos deja la crisis sanitaria: el aumento abrupto de la pobreza, la disminución del empleo, el desplazamiento social hacia la marginalidad por la falta de educación y oportunidades y la creciente desigualdad en el acceso a los servicios elementales, incluido el internet.

En la resolución de estos problemas críticos en nuestros países, juega un rol importante el comercio de bienes y servicios tanto interno como externo, se trata de reducir los costos de logística y transacción para posibilitar la obtención de los bienes a precios no especulativos, sino, competitivos de manera tal que se facilite su acceso a la mayoría de la población. La facilitación del comercio no solo permite un ahorro en costos y tiempos, sino que incrementa el comercio de forma virtuosa generando más oferta de bienes y servicios y con ello más oportunidades de empleo en las economías en desarrollo.

Afortunadamente tenemos varios ejemplos en la región de alianzas público-privadas en la facilitación del comercio, tal el caso de las Ventanillas Únicas de Comercio Exterior en Colombia, Perú, Chile y México, donde hace casi una década, desde la conformación de la Alianza del Pacifico (AP) se han implementado estos mecanismos de facilitación en el que confluyen y se articulan todas las agencias de gobierno relacionadas a los distintos procesos de exportación, importación y tránsito aduanero, participando en su construcción y fiscalización los gremios importadores, exportadores, transportadores, agentes de aduana y aseguradores. Estas alianzas permiten mayor sostenibilidad de los proyectos al involucrar de manera directa a los usuarios y además mejora sustancialmente la coordinación entre el regulador y el operador de comercio exterior permitiendo una beneficiosa cooperación en pro de un control más eficiente y menos intrusivo.

Otro ejemplo a imitar de alianza público-privada se da en los Comités Nacionales de Facilitación del Comercio, ya implementadas en la mayoría de los países de la región y que son un mandato del último Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en los que de forma conjunta las agencias de gobierno y los gremios empresariales desarrollan programas para su implementación, tales como los estudios de tiempos de liberación en aduana, las resoluciones anticipadas sobre aspectos normativos y tributarios, medidas de transparencia de información, el derecho a la reclamación o impugnación, programa de operadores económicos autorizados, cooperación transfronteriza, libertad de tránsito y otras materias.

En la búsqueda de mayor formalización del comercio y reducir las actividades comerciales ilícitas, otra importante alianza público-privada es el de la lucha contra el contrabando y la defraudación aduanera, donde la cooperación entre los actores más afectados es imprescindible para eliminar, o al menos reducir, su negativo impacto. En este ámbito se deben encarar acciones en tres frentes: i) la interdicción con las fuerzas del orden al tráfico ilícito de mercancías por pasos de frontera no autorizados con incautación y disposición inmediata de la carga y el medio de transporte con procesos breves que permitan su monetización en favor de la misma lucha contra el contrabando; ii) el control del tráfico fronterizo en puntos autorizados limitando estrictamente su uso a los habitantes de las zonas de frontera y por los montos de las franquicias permitidas, reforzando el control aduanero a los 50 Km de la línea de fronteriza; iii) eliminar las trabas y restricciones innecesarias a la importación legal de vehículos automotores, vestuarios, calzados, muebles y otros, que solo alientan el contrabando.

El ámbito de las alianzas público-privadas en la facilitación del comercio incluye también otros aspectos como la infraestructura física (vial, portuaria, logística, etc.), desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías, educación para el desarrollo de la competitividad, fomento a nuevos emprendedores y otros programas donde la asociación entre el gobierno y la empresa puede ser altamente efectiva al disponerse de la normativa y financiación de forma más rápida.

En definitiva, el trabajo coordinado del Gobierno con el sector privado es fundamental en la consecución de los objetivos de desarrollo que requiere el país y solo un gran acuerdo nacional para la reactivación económica y la lucha contra la pobreza y el desempleo nos pueden permitir ver el futuro con algo más de esperanza



Comentarios