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Después de que la Asamblea de la Cruceñidad, convocada por el Comité Pro Santa Cruz, instituciones cruceñas y grupos afines, determinara dar un plazo de 48 horas al Gobierno para desbloquear al país y se exigiera la renuncia de la máxima autoridad del Órgano Electoral, llovieron las críticas a la postura cívica porque no es un camino para pacificar a Bolivia.

El diputado oficialista Tomás Monasterio saludó el "compromiso" de los cívicos y  aunque dijo respetar las determinaciones de la Asamblea de la Cruceñidad, considera que en estos momentos los esfuerzos están abocados a buscar salidas a la crisis y no a agravarla. Por ello, resaltó el papel de la Iglesia en su rol mediador y la voluntad del Gobierno transitorio de actuar con sensatez frente a la "irresponsabilidad de los bloqueadores"

"Yo no puedo responder respecto al accionar de los cívicos, pero en la agenda política lo que se busca es diálogo y evitar el enfrentamiento. Estamos abocados a la pacificación, pero eso no significa que no deba haber firmeza para buscar soluciones. Por eso invitamos al Comité (pro Santa Cruz) a ser parte de la solución y no del problema; es importante que entiendan la situación crítica y dejar las influencias de actores irresponsables", manifestó Monasterio.

El diputado acotó que actualmente se percibe pánico e histeria colectiva hacia el masismo, cuando sus movilizaciones no representan una amenaza hacia el Estado que busca un camino transparente y pacífico hacia las elecciones de octubre.

Por su parte, el diputado del MAS, Henry Cabrera recordó que está en puerta un acuerdo entre los sectores movilizados (que son afines al Movimiento Al Socialismo) y el Gobierno para que definitivamente se concreten las elecciones nacionales para el 18 de octubre.

"Sabemos que hay un consenso que debe firmarse y se aprobará un proyecto de ley respecto al tema electoral", sostuvo Cabrera al señalar que no debe existir intransigencia de grupos ni discursos que confronten a Bolivia e impidan atender otros temas urgentes en el país.

A su vez, el alcalde de San José de Chiquitos, Germaín Caballero, dijo que convocar a la población para responder por cuenta propia a los bloqueos es hacer un llamado a la violencia y profundizar el conflicto, en un momento en el que se debe transmitir señales de confianza.

"Tengo mis observaciones al TSE y al Gobierno por el manejo del tema electoral, pero Bolivia necesita actos de pacificación y no de aliento a las movilizaciones de confrontación. Me parece un exceso. Lo que se debe buscar es bajar los niveles de riesgo entre la población", expresó Caballero.

Desde la ciudadanía también hay observaciones. Juan Marcelo Castro, vecino de la zona norte, considera que la postura del ente cívico guarda un discurso cargado de odio que denota un retroceso en el proceso, no solo pacificador que se requiere en este momento, sino en la historia democrática de Bolivia. 

"La lucha fraticida propuesta por la Asamblea de la Cruceñidad, además del pedido de renuncia del presidente del TSE, es un desacierto, porque generaría un vacío en el principal órgano rector del proceso eleccionario, lo cual dejaría a merced del MAS las acciones a seguir, se le daría carta blanca para hacer y deshacer. En esto (los cívicos) se parecen al MAS, son extremos que se tocan y comulgan con el mismo mensaje confrontacional y violento, más allá del campo de las ideas", expresó Castro. 

Mientras tanto, el comunicador indígena chiquitano José Chuvé dijo no sentirse representado por el Comité pro Santa Cruz, porque no muestra un perfil democrático que vele por los intereses de sectores vulnerados y empobrecidos, sino más bien exhibe una postura hegemónica que difiere de la esencia de la cruceñidad, la misma que alberga a diferentes personas y sentimientos de la población.

Chuvé criticó que el Comité no haya hecho el mismo eco en situaciones en las que la población no tuvo acceso a la salud o cuando se desataron supuestos casos de corrupción como el de la compra de respiradores médicos.

"Que el Comité vuelva a esa idea arcaica de ser el dueño de las decisiones de Santa Cruz es muy desacertado y el criterio no responde a la democracia. Llamar a la confrontación no es democracia y eso hace que pierdan credibilidad", expresó el comunicador.

Además, Chuvé considera que las elecciones deben ser un punto de encuentro para comenzar un diálogo serio, honesto y de cara al pueblo boliviano, que necesita certidumbre. Y lo primero que se debe hacer es frenar la violencia"Se quiere el bienestar de la gente y no por eso hay que estar en un bando o en otro, hay muchas voces a tomar en cuenta y se pierde el rumbo si se quiere solucionar la crisis a palos o a puñetes", acotó.

Sobre el tema también se manifestaron los bloqueadores cruceños. El exdirigente de la Central Única de Trabajadores Campesinos Joel Guarachi aclaró que entre los grupos movilizados hay un frente conciliador y otro radical. 

"A raíz de esas declaraciones del Comité se alientan las fortalezas de los radicales, en momentos en que estaba bajando la tensión. Ahora hay grupos que plantean retomar el bloqueo de la ruta a los Valles", dijo Guarachi, quien asegura ser del ala conciliadora. 

Sin embargo, desde la Gobernación, el secretario General Roly Aguilera también llamó a la pacificación del país, pero sostuvo que respeta y avala las resoluciones emitidas en la Asamblea de la Cruceñidad, aduciendo que no se puede permitir que los bloqueadores impidan el auxilio a las personas enfermas y necesitadas.

"Debemos estar enfocados, de manera constante, en salvar vidas en lugar de enfrentarnos y poner en riesgo las vidas", expresó Aguilera en conferencia de prensa.

Polémica

Durante la Asamblea de la cruceñidad, el presidente del ente cívico cruceño, Rómulo Calvo, señaló que no descansarán hasta ver tras las rejas a los bloqueadores, a quienes llamó "bestias humanas indignas de ser llamados ciudadanos" y "colonos que muerden la tierra que les abre los brazos". El comentario también desató críticas.

El diputado Henry Cabrera manifestó su rechazo a estas declaraciones y tildó de racistas y discriminatorias las palabras de Calvo. "Tal vez fue un error y se retracten para no generar más malestar. Todo el territorio es de los bolivianos y no se les puede llamar de esa manera, no estamos en otras épocas y debe haber respeto al campesino, al indígena, al profesional y a los hombres y mujeres del campo y la ciudad", dijo.

La misma postura mostró Joel Guarachi, quien dijo no estar de acuerdo con las palabras de Calvo y que esto ha generado malestar entre los movilizados, quienes se han convocado para definir si los bloqueos vuelven o no.

La Iglesia y la Unión Europea están en la tarea de llamar a las instituciones en conflicto para que la tensión social no aumente y los bloqueos se levanten, entendiendo que la vida y la salud tienen urgencia de ser atendidas, por lo que esperan ser escuchados y conseguir un diálogo que hasta ahora no se concreta.