Opinión

La pandemia nos hizo comunicadores y filósofos

Hernán Cabrera M 8/9/2020 05:00

Escucha esta nota aquí

Somos seres de comunicación y seres filósofos. La pandemia nos motivó a profundizarnos en tres dimensiones: estar conectados, estar informados y viajar a nuestro interior.

Cada día, cada hora hemos estado conectados y pendientes del celular para estar cerca –aunque lejos físicamente- de nuestras familias, del trabajo y de los amigos.

Cada minuto y cada hora nos informamos de lo que pasaba en nuestro alrededor y en el mundo. Millones de informaciones nos llegaban por día. La información no es solo poder, sino que se convirtió en un elemento imprescindible para el diario vivir. No solo hemos recibido y almacenado información, sino que también cada uno nos hemos convertido en comunicadores, porque compartimos información de la familia, del barrio, de los médicos, etc.

Y sin duda, nos hemos convertido en filósofos de nuestras propias vidas. Porque durante la cuarentena y mucho más los contagiados no solo se recluyeron del resto de sus familiares, sino que se confinaron en su soledad y en la profundidad de su yo interior. Pascal decía que “el hombre no es más que una caña, pero una caña que piensa”.

Nos tomamos la vida con filosofía. Así como dice Alain Botton que la filosofía es una inagotable fuente de consuelo, capaz de motivarnos a diario, de impulsarnos al feroz afán de vivir y de superar cada uno de los problemas que afrontamos.

Entre los elementos importantes de este proceso pandémico es aprender de las lecciones que nos han dejado más de 150 días de cuarentena y de restricciones, cuyos efectos ya se están empezando a sentir en la sociedad y en la economía. Los expertos hablan de desempleo, el aumento de la pobreza, de la falta de circulantes, de posibles devaluaciones, de crisis financiera, etc. La lección más importante que podamos extraer es la relacionado con nuestras existencias y la capacidad de reacción que tengamos.

Así como nos gusta repetir la famosa frase de Nietzsche: “Lo que no nos mata nos fortalece”. Claro que sí. No nos mataron el espíritu, el alma, el pensamiento y eso nos mantiene poderosos, vitales y listos para seguir con este intenso trajinar de la vida y sus vicisitudes. Y si quiere rematamos con estas otra sentencia del filósofo que creó el superhombre: “El que ama se prodiga, se siente rico para serlo. El que ama, vale más, es más fuerte”. Sin duda, que nosotros amamos la vida y nos tomamos la vida con filosofía. 

La filosofía estimado lector no es solo las grandes y tediosas abstracciones del Ser, la Nada, Dios, el Absoluto, el Infinito, el origen del mundo, el Logos, la Muerte, de las que hay una abundante bibliografía; sino que la filosofía radica en la capacidad de ser curiosos y de sorprendernos ante los detalles que la vida te ofrece a cada segundo. Y para que tengas un lindo fin de semana, te dejo con estos sonetos del poeta Rilke:  “Camine hacia sí mismo y examiné las profundidades en las que se origina su vida. Busque lo hondo de las cosas, allí no desciende la ironía. Créame la vida, siempre, siempre tiene razón”.